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Los errores más cómunes cuando empezamos a estudiar un idioma

Empezar a estudiar un nuevo idioma es toda una aventura personal que nos presentará tantas alegrías como frustraciones.

Muchas personas empiezan ilusionadas, sin embargo, en el proceso sienten que fracasan, que se estancan y no ven ningún avance. Para evitar esto, debemos aprender a afrontar este estudio sin tropezar una y otra vez con la misma piedra. A continuación, encontraréis los tres errores más comunes que cometemos al enfrentarnos al estudio de una segunda lengua.

  1. No tener clara nuestra motivación. Puede parecer inverosímil, pero muchas personas empiezan a estudiar sin plantearse qué le hará ser constantes a largo plazo. Desde luego, no existe un sistema universal de aprendizaje y mucho menos de aprendizaje de segundas lenguas. Cada vez más, los estudios lingüísticos que se encargan de monitorizar y optimizar los procesos de aprendizaje de los estudiantes se centran en las diferencias individuales. Una de esas diferencias clave es la motivación, plantéate ¿por qué quiero aprender otro idioma?, ¿para qué lo necesito? La respuesta puede ser para aprobar un examen, para poder irme a vivir a un país extranjero, para promocionar en mi trabajo, etc. ¿Veis? Los idiomas no son algo abstracto, son herramientas que te ayudarán a conseguir tus propósitos. Si lo que te motiva es ascender en tu puesto de trabajo enfocarás el aprendizaje a ese ámbito. De nuevo, te invito a pensar en los idiomas no como un conjunto de reglas gramaticales a memorizar sino como una red más compleja y multidisciplinar. Por lo tanto, descubre qué te motiva para afrontar el estudio desde tus necesidades e inquietudes.
  2. No marcar un objetivo. Aprender como concepto abstracto puede sonar muy bien, pero debes ahondar más y preguntarte ¿qué quiero aprender? La respuesta a esto debe ser más compleja que el idioma en sí, decir quiero aprender inglés es lo mismo que decir quiero aprender matemáticas, demasiado general ¿verdad? Es difícil saber por dónde empezar y aún más difícil, cuándo terminar. Haciendo referencia al punto anterior, descubre tu motivación y después ponte un objetivo a largo plazo. Visualízate y descubre cómo quieres llegar a ser, sé consciente de cómo eres ahora y del camino que debes recorrer para convertirte en la versión de ti que quieres ser. Cuando logres descubrir tu meta ponte otras más pequeñas, a más corto plazo. Verás que de esta manera podrás seguir fácilmente tu avance, celebrarás tus triunfos y sentirás que estás mejorando.
  3. Dejarse llevar por métodos mágicos. Como he mencionado en la introducción, no existe un método milagroso que nos haga aprender a una velocidad ridículamente rápida. Debemos ser precavidos con los cursos en los que te prometen “aprender sin estudiar”. Además de ser una afirmación vaga, depende de muchos factores, si bien es cierto que en las condiciones adecuadas este proceso puede darse, hay otras que lo hacen prácticamente imposible. Siendo más concreta, hay que tener en cuenta el contexto lingüístico en el que nos encontramos, si no estamos expuestos al idioma continuamente es muy difícil que esta adquisición ocurra sin ayuda de en estudio más explícito del idioma. También deberían hacernos desconfiar métodos demasiado generales ¿recordáis las diferencias individuales? Pues la edad juega otro papel esencial en la adquisición y aprendizaje de segundas lenguas. Un niño podrá aprovechar estos métodos de enseñanza implícita (sin necesidad de estudio explícito) mucho más que un adulto. Todo aprendizaje requiere su esfuerzo, pero ese esfuerzo no tiene por qué ser negativo ni basado es un estudio exhaustivo de las reglas y la gramática, también hay espacio para el aprendizaje implícito. Podríamos concluir que para que una adquisición enriquecedora tenga lugar debemos estudiar desde un punto de vista interdisciplinar, con constancia y determinación.

En resumen, para afrontar el aprendizaje de una segunda lengua deberás descubrir tus motivaciones y necesidades para centrar tu aprendizaje en aquello que encuentres relevante. Marcar objetivos y ser consciente de qué necesitas para conseguirlos, recuerda que crear pequeñas metas ayudarán a prosperar y celebrar tus propias victorias. Además, reflexiona sobre ti mismo, tus capacidades, tus puntos fuertes y analiza tu contexto de aprendizaje. Estos consejos te ayudarán a desarrollarte y conseguir tus metas sin perder la ilusión con la que empezaste.